martes, 29 de abril de 2014

Arcanos Mayores del Tarot – I. El Mago – Serie Simbólica 7

Preludio mínimo al estudio del Tarot



Como hemos demostrado en el quinto escrito de la serie, los símbolos no son religiosos o esotéricos. Sino, que es el observador el que da éstas categorías – y otras muchas - a las interpretaciones que realiza. Todo símbolo es de origen metafísico y, por lo tanto, es susceptible de ser interpretado según las diferentes nociones al que el estado de conciencia del observador sea capaz de acceder. El símbolo es un puente entre dos mundos. Analizar los símbolos, incluso aquellos que no consideramos habitualmente, nos puede permitir acceder a Verdades Superiores.

El desarrollo de la Serie, nos lleva a adentrarnos cada vez más por los caminos del bosque simbólico martinista. En esta ocasión, nos acercamos al Tarot. Muchos han definido al Tarot como un oráculo. Sin embargo, hay que ir más allá de sus aplicaciones bajas vinculadas con la mancia, para ver en él un contenido mas profundo y esencial, que puede ser muy útil para todo estudiante de la vía íntima. Podemos afirmar que el Tarot, constituye en verdad un fondo simbólico que expresa una completa y elaborada concepción metafísica. No escasean los martinistas que han trabajado y recomendado el estudio de esta herramienta. Encontramos entre ellos a grandes maestros que han dedicado obras completas a explicar y dilucidar el sistema del Tarot.

Para los que puedan objetar que Saint Martin nunca tomó en cuenta el Tarot, sólo diremos que el Tarot, como lo conocemos, es la forma gráfica actual más común con que se expresa éste fondo simbólico. Que dicho fondo simbólico, es conocido con gran anterioridad a las cartas. Y antes de que ellas fueran elaboradas y difundidas, se trasmitía desde antiguo mediante otros tipos de soporte. Por eso, si bien Saint Martin no lo nombra directamente, sí realiza un profundo análisis de su fondo simbólico en su obra “Tableau naturel des rapports qui existent entre Dieu, l'Homme et l'Univers”, la cual se encuentra dividida en XXII capítulos, que se corresponden con los XXII Arcanos Mayores.

No haremos un análisis acerca de la lógica y motivos de éste sistema simbólico, porque creemos que nuestros lectores cuentan con los recursos suficientes para acceder fácilmente a la bibliografía especializada que trata éste tema de forma más extensa y adecuada. Por lo tanto, nos limitaremos a utilizarlo como herramienta para disertar y aprender sobre el variado y rico simbolismo de los Arcanos Mayores. Al mismo tiempo, que exploraremos las concepciones de la Teosofía de Saint Martin de una forma más amena que la usual, pero no menos profunda.


Le Bateleur o El Mago

Bateleur es un vocablo que tiene varias acepciones en francés. Se usa para referirse a un saltimbanqui, un titiritero, un equilibrista, etc. En general, se aplica a quien se dedica al mundo del espectáculo. En esta primera clave, se nos presenta un personaje que se encuentra de pie junto a una mesa rectangular, donde realizará sus números. Por lo tanto, se trata de un artista callejero, alguien que posee una imaginación y creatividad capaz de sorprender con trucos al espectador. Nuestro Bateleur nos ofrece una ilusión, un divertimento. Las creaciones de este personaje, pueden ser muy entretenidas, pero son sólo algo esencialmente pasatista. Sobre la mesa observamos los elementos con los que el Bateleur arma su espectáculo: dados, cubiletes, pelotas, cortaplumas, pañuelos y, su infaltable, bolsa de trucos. Vemos que hasta esgrime una varita mágica. Todos ellos nos hablan de asombro y de cosas imposibles que van a deslumbrarnos. Pero lo esencial en lo que vamos a ver, es que sabemos de antemano, que son ilusiones. Que detrás de todo está el truco. El espectador va a dejarse llevar, sin embargo, sabe que lo que sus sentidos le mostrarán no será algo real. Quizás será asombroso, maravilloso, pero siempre el espectador se preguntará ¿Cómo lo hizo? Nuestro Bateleur podrá parecer alguien fuera de lo común, con grandes poderes. Probablemente hará alarde de ello durante la función. Sin embargo, sabemos que estos poderes son fraudulentos. Que no pueden ser tomados en serio.

Reflexionemos sobre estas cuestiones. El primer arcano, quien nos abre la puerta al mundo del Tarot, es un ilusionista, esta sería una traducción mucho más acertada que “mago”. Somos recibidos por un divertido embaucador, que nos guiña el ojo mientras nos entretiene con su acto. Si interpretamos esto cosmogónicamente, nuestro Bateleur, es un demiurgo, que ostenta grandes poderes. Pero estos poderes, en verdad, no le pertenecen. Este demiurgo es la causa aparente. Sin embargo, sus poderes creadores no les son propios. Sino que están siendo usurpados a una Causa Real, abstracta, invisible. Detrás de nuestro titiritero, hay otro titiritero. Y es éste último quien mueve los hilos del Universo. Nuestro demiurgo, es sólo un signo, débil y desdibujado, de la Causa primitiva. El primer Arcano es una fantástica advertencia de que no debemos olvidar que los desarrollos que prosiguen, son sólo la continuación de la ilusión de este demiurgo, pícaro y embaucador. He aquí, la primera exhortación al buscador: no confundir la Causa Primera con la causa aparente. De no olvidarnos que todo es una ficción. Que estamos dentro de un espectáculo bien montado, pero que es sólo algo artificial. Fracasaríamos si buscamos la Causa Primera en éste mundo.

La Unidad, está mucho más allá de nuestros sentidos. Pues si nos fiamos de ellos, entonces creeremos que el cómico saltimbanqui del Tarot es el Origen de todo. Por eso, se nos presenta un bufón, para que rechacemos de plano la idea de que tal principio material y limitado, puede ser el Verdadero Origen del Universo. No debemos olvidar, que lo que es el Origen de las Cosas, es también su destino final. Hay que evitar ser como los hombres del torrente, que creen en que este arlequín es el Origen y el Fin de todo. Esta primera carta nos indica que hay un Creador detrás de éste creador. El martinista debe buscar, esta Causa Primera, esta fuente de todo lo que existe. Debe ir más allá de las apariencias del mundo de la materia. Debe penetrar lo metáfisico en busca del Dios único y real. Pues retornar al seno de ésta Unidad Primera, es la Verdadera y Única Ley de todo lo que realmente Es.

Este Principio supremo, fuente de todas las Potencias, o sea de las que vivifican el pensamiento en el hombre, de las que engendran las obras visibles de la naturaleza material, este Ser necesario para todos los demás Seres, el germen de todas las existencias: este término final hacia el cual tienden, como por un esfuerzo irresistible, porque ellas todas buscan la Vida; este Ser, digo es al que los hombres generalmente llaman DIOS.”

Louis Claude de Saint Martin - Tableau naturel des rapports qui existent entre Dieu, l'Homme et l'Univers


Frederik


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