viernes, 14 de octubre de 2016

Arcanos Mayores del Tarot – VII. El Carro y su Clave Operativa – Serie Simbólica 29



“Cuando el hombre ambicioso y ávido busca con tanto ardor distinguirse de sus semejantes, cuando los particulares y los soberanos extienden las fronteras de sus dominios y de su imperio y quieren llevarlos hasta los extremos del Mundo, lo único que hacen es seguir, de una manera falsa, la ley de su naturaleza que rechaza los límites y las trabas..."

L.C. de Saint-Martin - Tableau Naturel 



Retomando nuestro viaje por los Arcanos del Tarot, al atravesar la VIIº comarca, nos encontramos ante un triunfador sobre un majestuoso carruaje, decorado con símbolos victoriosos. ¿A quién ha derrotado éste campeón? Para resolver el enigma, consideremos lo que sugieren los ornamentos que luce en su victoriosa marcha.


Sus hombros están cubiertos por sendas máscaras de perfil, que se las vinculan a los dos cuartos lunares, uno creciente y el otro menguante. Una lectura poco conocida, es que ambos rostros imitan el estilo del dios Jano que encarna la circularidad del tiempo. Con un semblante que mira al pasado y otro al futuro, el tercer rostro , que casi nunca se puede ver, corresponde al del presente. En este caso, la faz del presente es el propio conductor. Jano es una metáfora de la unión de los opuestos expresada en términos de la unidad cíclica del tiempo. Existen varias representaciones del dios con un cuarto creciente sobre la cabeza, ya que se identifica al ciclo del tiempo con las fases de la luna.

Representación del dios Jano con atributos lunares

Los brazos del conductor del carro, al igual que Jano, poseen aspectos diferentes que corresponden a características distintivas entre uno y otro. Mientras la mano diestra sostiene un cetro, alegoría de la verticalidad y del Pribbncipio Activo, la izquierda se encuentra apoyada sobre la cintura, de tal forma, que el brazo describe una curva, símbolo de la receptividad o Principio Pasivo. Notemos que este gesto ocupa la línea media del personaje, por lo que correspondería al plano intermediario.

Las bestias que tiran del carro se diferencian por su color y, al juzgar por la posición de sus patas, aparentan ir en direcciones divergentes. Pero concluir esto sería apresurado. Notemos que la mirada de ambos animales coinciden con la del conductor, dando a entender que, a pesar de los contrastes, la oposición se resuelve marchado los tres juntos por el camino que trazan sus miradas.

Otro detalle, bastante polémico, son las letras S.M., que han recibido las más variadas interpretaciones. Se ha argumentado que son simplemente las iniciales del imprentero. Lo cual es posible, pero tratándose de arte simbólico, deben tener otros significados concurrentes. Tal vez, como se ha sugerido, "Shulphur" y "Mercurius". Es decir, los principios opuestos de la Gran Obra. Otras posibilidades son "Solis" y "Mundi", que representan igualmente opuestos, o "Scientia Magna" que bien podría aludir al conocimiento necesario para realizar la Unidad a partir de la Dualidad. Dejando los acrósticos de lado, cabe la interpretación geométrica de las letras por sí mismas, que puede aportar ciertos aspectos sugerentes. Van Helpen describe en su obra L'escalier des sages, publicada en 1686, uno de los métodos utilizados para analizar la geometría de las letras.  El autor, sostiene que la letra "S" es la resultante de seccionar en mitades un círculo perfecto, y que en medio del nombre sagrado IESUS representa la quinta esencia. Respecto de la letra "M", la considera un triangulo invertido que demuestra pasividad. Observemos, además, que la "S" se dibuja mediante curvas y siguiendo un patrón vertical, mientras que la "M" se la traza por medio de líneas rectas con preponderancia al desplazamiento horizontal. Este análisis refuerza la idea de identificar a la "S" con el Principio Activo y a la "M" con el Principio Pasivo de la Obra.

Muchos otros aportes son posibles, tales como las coincidencias con el mito de Faetón, la vinculación de las ruedas del carro con el Arcano X, el cuaternario señalado por la forma del piso y del techo del vehículo que apuntan al ciclo del Hombre Primordial, etc. Dejamos estos análisis al criterio del lector que sienta deseos de profundizar sobre ellos. En cuanto a los fines del presente artículo, creemos que los elementos expuestos aquí son suficientes para dar por sentado que la victoria atribuida a éste personaje, es la de haber prevalecido sobre los Principios Opuestos. El Conductor del Carro, ha tenido éxito en reconciliar los Opuestos en la dimensión temporal (Jano), en el plano intermediario o astral (representado por sus brazos y el cetro), y en la región elemental (los animales que tiran del carro). La corona que porta es el símbolo de esta Triple Unidad. No hay dudas que éste Arcano nos acerca a comprender una de las claves operativas más importantes de la Gran Obra. Cuestión que nos han advertido la mayoría de los autores, como por ejemplo Constant, que escribió en su Dogme et Rituel de la Haute Magie: “Este jeroglífico, del cual ofrecemos el grabado, es el más bello, quizá, y el más completo de todos cuantos componen la clavícula del Tárot.”

Versión de El Carro publicada por Constant.

Si bien no estamos diciendo nada sorprendente, el fin es poner ante los ojos del lector, la operación específica a la que se refiere éste simbolismo, que era uno de los objetivos de Saint-Martin cuando describió las particularidades de éste Arcano.

Para acortar camino, recurriremos al análisis comparativo con otras representaciones que el martinismo ha conservado de este mismo Arcano, y a las que se le suele dar más importancia a la hora de trasmitir la praxis. Estos dibujos aparecen en los escritos, entre otros, de Saint-Martin, de Encausse, de Constant, de Marcotoune, de Ambelain y de Mebes. Como veremos, existe una fuerte vinculación entre estas tres figuras y el grabado del Tarot.


El primero se trata de una estrella de seis puntas, en la que se ha marcado su centro como el séptimo punto. La figura esta conformada por tres elementos a saber: dos triángulos superpuestos en sentido contrario sobre el eje vertical y un punto central a toda la composición. Lo que implica que este emblema también constituye una alegoría del ternario

El triángulo superior representa al Principio Activo y el inferior al Pasivo. Sabemos que la estrella de seis puntas es un reconocido símbolo del macrocosmos. Al señalar el centro de la estrella, se nos indica el lugar donde las fuerzas opuestas de los triángulos se neutralizan. Es decir, que allí se encuentran perfectamente equilibradas. Éste punto central del Macrocosmos, constituye el Trono del Hombre Primordial. Antes de la Caída, desde allí regía todas las creaciones que le eran inferiores. Esta versión de la estrella de seis puntas, nos ilustra sobre dos cosas. La primera, como lo menciona Saint-Martin en la Tabla Natural, es el trabajo que el Hombre debía realizar en tanto ordenador y rector de toda la Creación. Así,  identificamos al personaje del carro, como al Hombre Primordial en el ejercicio de sus facultades. Pero, al mismo tiempo, podemos ver al Hombre Restituido, aquel que ha regresado a ocupar su Trono luego de las tribulaciones de la Caída. El emblema nos enseña, que al recuperar éste lugar Central, el Hombre será restablecido en sus antiguos privilegios.

El segundo símbolo, complementario del primero, es el triángulo sobre el cuadrado. Aquí se alude, claramente, a la victoria o supremacía del Ternario sobre el Cuaternario. La tercera figura consiste en otra versión, en la que el ternario impone el orden a las fuerzas opuestas simbolizadas por los brazos de la cruz. Este símbolo se lo ha asociado en la alquimia con el principio Azufre. En su sentido macrocósmico, se refiere al domino del Espíritu sobre la Materia. Mientras que en el plano microcósmico, nos muestra al Intelecto ejerciendo su potestad sobre los principios astral y corporal.  Trasladando estas conclusiones al Tarot, nuestro hombre se encuentra en el Centro de sí mismo: en el Corazón. Está parado sobre su eje natural que, necesariamente, es también el Axis Mundi.

No es de una importancia menor el hecho de que los elementos que conforman éstas figuras, salvo el cuadrado que es análogo a la cruz, se encuentran dentro del pantáculo martinista, sello que identifica a todos los iniciados en la vía íntima. Éste símbolo señala la alineación del microcosmos con toda la Creación.


El sello distintivo de los Discípulos del Filósofo Desconocido

Las esencias se atraen cuando son de una misma naturaleza, y se repelen si son de distinta tendencia. Así lo material, atraerá a lo material, lo astral hará lo propio con lo astral, y lo espiritual buscará unirse, lógicamente, a lo espiritual. Vinculando las tres representaciones, podemos deducir, por medio de la Ley de Correspondencias, que un hombre que se encuentra en el Centro de su Ser, es decir en el Centro del Microcosmos, también debe hallarse, necesariamente, en el Centro del Universo o Macrocosmos. Por lo tanto, la búsqueda del Centro del Microcosmos, es también la búsqueda del punto neutro del Universo. Las correspondencias de las esencias, también implica que si no estamos en posesión de nuestro punto de equilibrio interno, nada de lo que hagamos nos conducirá a colocarnos en el centro del Universo. Sencillamente, los desequilibrios en nuestro microcosmos nos desplazarían continuamente del centro, sin poder entrar jamás en él. Así se lo describe en la Tabla Esmeralda, a la que alude Saint-Martin con el título de su obra Tabla Natural:

“Lo que digo no es ficticio, sino digno de crédito y cierto.  Lo que está más abajo es como lo que está arriba, y lo que está arriba es como lo que está abajo. Actúan para cumplir los prodigios del Uno.”

Que el equilibrio interno sea una condición para situarse en el punto de inercia cero del Universo, es de vital importancia a la hora de operar, ya que el agente por el que se realiza éste Arcano es la voluntad. Saint-Martin y otros autores, coinciden en señalar que el trabajo del hombre caído es revivificar su voluntad, porque por medio de ella, se puede reparar el error del crimen cometido in illo tempore. No obstante, la voluntad tiene sus límites. Si es mal aplicada, terminará agravando la pena antes que disminuirla.

Se podría pensar que por la Ley de Correspondencia, existen dos manera de alcanzar el eje en ambos planos. O bien, se dirige la voluntad en busca el centro del microcosmos y, por añadidura, se obtiene el del macrocosmos; o a la inversa, se aplica la voluntad a la búsqueda del centro macrocósmico y, necesariamente, se obtendría su análogo microcósmico. Este último razonamiento es engañoso, porque la jerarquía de los planos no es simétrica en la verticalidad. Es decir, lo superior no está obligado a obedecer a lo inferior. Mientras que lo inferior, no puede oponerse a lo superior.

Es factible que un individuo, por medio de su voluntad,  llegue a controlar y a dominar las fuerzas de su microcosmos. Al fin y al cabo, estas energías internas son parte integral de su individualidad. Por lo tanto, de una manera u otra, se las puede manipular y ordenar con nuestras limitadas posibilidades. Esto es porque la individualidad es el principio y el fin de las fuerzas microcósmicas. Sin embargo, la voluntad individual, no tiene peso a la hora de doblegar a las fuerzas macrocósmicas. Ellas no le obedecerán, porque la superan infinitamente, tanto en lo cuantitativo como en lo cualitativo.


Las Jerarquías del Orden Macrocósmico

Aquellos que crean que por medio de un ritual especial, de un práctica secreta o de algún oculto conocimiento, pueden dirigir las fuerzas macrocósmicas a voluntad, no han comprendido que las Leyes que rigen a toda la Creación no admiten excepciones. Ni siquiera Dios puede transgredirlas. Porque si lo hiciera, se estaría contradiciendo a sí mismo, puesto que es Él quien las ha dictado.

Otros objetarán que a los Elegidos Generales sí le obedecían estas fuerzas Universales. Pero se equivocan, porque no era a la voluntad individual a lo que respondían, sino a la Voluntad Divina que se manifestaba a través del Elegido. Por lo que las Leyes universales no resultan vulneradas en estos casos.

Saint-Martin, advierte sobre una confusión frecuente y peligrosa: dirigir la voluntad hacia el macrocosmos. Por esta senda caminan los magos, los psiquistas, los teurgos externos que creen evocar y controlar entidades, etc. Estos operadores buscan infructuosamente posicionarse en el Trono, y es probable que atribuyan el fracaso a su propia debilidad. Entonces, trabajarán para expandir su voluntad hacia afuera, creyendo poder abarcar el Universo entero con ella.  Finalmente son diluidos o aplastados por las mismas fuerzas que tratan de gobernar. Sólo hay un lugar seguro donde ellas se neutralizan por sí solas y se muestran dóciles y armoniosas. Quien ose trabajar fuera de este sagrado recinto, provocará sobre sí mismo una acción desestabilizante y caótica, que lo envolverá en un torbellino fatal. Corriendo la misma suerte que Adán cuando se desplazó del Centro de la Creación. Estos actos son propios de los imprudentes, y quienes los practican están condenados a reiterar el error de la Caída en lugar de redimirlo. Con éste tipo de prácticas, en vez de armonizar el microcosmos, se incrementa el desequilibrio interno del estudiante, alejándolo cada vez más del Centro que tanto anhela. Sin embargo, él persiste en el error, pues, confundido por los opuestos, siente que se vuelve cada vez mas poderoso y fuerte. Aunque esto es sólo una ilusión que se genera al inflamar el ego con una voluntad exacerbada y mal encaminada. Estas prácticas, que llevan al fracaso, han sido señaladas en el Tratado de la Reintegración de los Seres de M. de Pasqually cuando se describe la diferencia entre las operaciones virtuosas realizadas en el Axis Mundi por Abel y los ritos criminales celebrados por Caín en el destierro de la periferia.

Saint-Martin, al igual que otros grandes maestros, enseñaba a sus discípulos que no se puede restablecer el control sobre el macrocosmos si no se ha operado internamente la Unión de los Opuestos. Por lo tanto, la única manera segura de trabajar, para quienes realizan la obra particular, es operar sobre el microcosmos. Restaurado el Orden Interno, el Caos Externo será trasmutado por la acción de la Humanidad Restituida. La victoria sobre el microcosmos implica, al mismo tiempo, una victoria sobre el macrocosmos. En conclusión, la operatividad que nos señala el VIIº Arcano, es la misma que estaba escrita en el frontispicio del templo de Apolo en Delfos: “Conócete a ti mismo, y conocerás al Universo y a los Dioses”.


Frederick


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11 comentarios:

  1. Las letras SM son un aporte artistico del autor de este mazo. Más cercano al real es de Rider. Además existen arcanos cambiados para que no se beneficien indignos. En defintiva es muy complicado acceder al tarot. Hay que tener para empezar intención pura.
    En el fondo el macrocosmos es lo mismo que el microcosmos, aunque es cierto que la jornada debe ser hacia el interior, como lo indica el tarot cdo se entiende.
    Bueno el aporte

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  2. Gracias por compartir tus reflexiones. Las infinitas posibilidades de representación de los Arcanos, nos llevan a encontrar diferentes formas y medios de expresión como, por ejemplo, los distintos tarots y los emblemas geométricos. Pero no son menos interesantes los frescos literarios, como los de Saint-Martin, Constant, Encausse, Mebes, Marcotoune, y tantos otros autores. También admiten otro tipos de expresiones como las litúrgicas, las creaciones de la Naturaleza, y todas las producciones del hombre. Si proseguimos tal razonamiento, al poco de andar, veremos que nosotros mismos somos una de las infinitas representaciones posibles. Esta es una de las Claves de su oculto significado.

    Micro y Macrocosmos constituyen una dualidad, sumamente particular, que se resuelve en el Centro, donde las Fuerzas Universales circulan en Armonía y libremente de lo Superior hacia lo Inferior y de lo Inferior hacia hacia lo Superior y, al mismo tiempo, del Centro a la Periferia y de la Periferia al Centro.

    Las propiedades ordinales, es otro tema sin principio ni fin. Por ejemplo, el distintivo "VII", que es el "número" asignado al Carro, también constituye una serie de acrósticos como "Venenum In Ignes", que indican otro orden de las operaciones muy diferentes a los clásicos sistemas numerales.

    Así, con los Arcanos, no todo es lo que parece y conviene animarse a explorar sus incontables significados.

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  3. Muy bueno el comentario, muy de acuerdo. Pero, si bien el tarot tiene infinitas posibilidades de aprendizaje y formas de acercamiento, posee una estructura simbólica muy ajustada y precisa; que está cambiada, exprofeso en los tarots comunes. Si bien los mismos permiten un aprendizaje posible; la interconexión extraordinaria y su relación con la qabalah no es posible sin el orden debido. Pero es cierto que aquél que profundice lo suficiente puede darse cuenta. Y el que profundiza en esta santa enseñanza no es precisamente aquél que tira las cartas para ver la 'suerte'.

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  4. El estudio del tarot como ciencia del espíritu, implica un sacrificio considerable.
    La relación con la cábala es una interesante línea interpretativa. Muy popular, por cierto. Su principal divulgador fue Constant. Waite en su versión de los naipes modificó el orden de unos arcanos y la naturaleza de algunos símbolos. Muchos autores son de la opinión que, lejos de ser rectificaciones, esto cambios son artificios introducidos ad hoc para que el mazo coincida con la peculiar doctrina cabalística de la Golden Down. Tampoco conviene perder de vista que el Tarot de Rider es una reforma reciente. Los grabados de los Tarots tradicionales, como los del estilo Marsella, tienen siempre un simbolismo hermético e incluyen los típicos emblemas cristianos que aparecen en infinidad de grabados alquímicos como el ángel, el diablo, el papa, la papisa, las virtudes cardinales, el juicio, etc. Desde éste particular punto de vista, no es necesario alterar el “orden”, ya que la secuencia se corresponde perfectamente con la sucesión de las etapas de la Gran Obra Alquímica.
    Resulta interesante, ir más allá de una doctrina particular, porque se observa que gracias a la versatilidad del tarot y a sus numerosas versiones, encontramos una nutrida cantidad de filosofías y sistemas que pueden ser expresados por sus arcanos. Es de esperar que nos veamos forzados a modificar el orden y a resignificar algunos símbolos para establecer correspondencias con determinadas líneas. Por ejemplo, en la alquimia, la citada “Venenum In Ignes” indica la operación por la que se obtiene y aplica la tintura en la vía húmeda y, al mismo tiempo,“Vera In Ignes” señala, para el mismo arcano, un régimen específico del fuego que es propio de la vía breve.
    El tarot es una herramienta flexible capaz de expresar sintéticamente una amplia variedad de sistemas. Es por esta propiedad adaptativa que resulta útil a muchas escuelas.
    En la práctica, no es asunto del tarot, hacia donde se dirige cada estudiante. Sino, que esto lo determina la doctrina que su escuela ha decidido enseñar por medio del tarot. En tales circunstancias, no resulta sorprendente que un estudiante de cábala crea que el tarot es cábala, que un hermetista crea que es alquimia, que un gnóstico encuentre la gnosis como su fundamento, que un mago suponga que su misterios son los de la mágica, etc.

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  5. En los mazos más antiguos los arcanos no tenían nombres ni estaban numerados, lo que sugiere que su creador no estableció una única forma de ordenarlos y de interpretarlos. Entonces me parece sumamente acertado el comentario:

    El tarot es una herramienta flexible capaz de expresar sintéticamente una amplia variedad de sistemas. Es por esta propiedad adaptativa que resulta útil a muchas escuelas.

    Así se puede explicar también que un psicólogo ve psicología en el tarot, un político ve política, un sociólogo ve sociología, un historiador ve historia, etc. Y, cuando no, un "tarotista" ve la "suerte" del consultante.

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  6. Muy buena observación sobre el origen del orden y las interpretaciones. Si analizamos estas cuestiones desde la perspectiva histórica encontraremos interesantes indicios sobre estos asuntos.
    El primer tarot del que se tiene noticias sólo tenía 16 triunfos que representaban al panteón de los dioses griegos. El de Visconti-Sforza constaba de 20 arcanos y el de Solo-Busca tenia arcanos muy diferentes a los que conocemos, pero numerados. Es muy complejo establecer una interpretación integral, única y superadora del tarot.
    Recién con Eliphas Levi aparece la idea de hacer equivalencias exactas entre el tarot y la cábala. Y allí comienza el dilema de como resolver asuntos que no están en la cábala pero si en el tarot y viceversa. No hay acuerdo en como ubicar al loco, en el orden de los arcanos, en las equivalencias de las letras, etc. Vemos varios intentos de sistemas de correspondencias abordados por Papus, Wirth, Crowley, Mebes, Marcotoun, etc. Y todavía hoy siguen apareciendo nuevos.
    En el siglo XVIII, cuando Saint-Martin escribió la Tabla Natural (su libro sobre los Arcanos), Tarot y Cábala no eran equivalentes, sino que constituían sistemas independientes, entre los que podían observarse algunas similitudes interesantes.
    Hoy en día, los estudiantes de la cábala dan por sentado que el tarot fue creado sólo para expresar, de otra manera, a la cábala y que esa es su función más alta. Pero, en realidad, esta línea interpretativa es de las mas recientes y nunca podría haber existido antes de mediados del siglo XIX. No sólo por que los tarots antiguos presentaban diferencias con los actuales, sino porque antes del siglo XIX la doctrina de la cábala era sustancialmente distinta a la que se enseña hoy.

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  7. Algunos adeptos como Eliphas Levi, ex profeso no revelaron las verdaderas posiciones entre los arcanos.
    Hay tanto que decir que es imposible. La experiencia iluminativa disponible para aquél que se comprometa de verdad es incalculable. Porque el Tarot permite extraer del interior inmensidades. No tendremos que creer en doctrinas, ya que las mismas nacen de iluminaciones que humanos tuvieron luego de acceder a los Arcanos... Pero hay que hallar las interrelaciones...por no hablar de los niveles de aplicación. Interno y externo; ambos. Etcétera
    LCDSM, Boehme, Buda, Jesús, y TODOS los otros no pudieron estar ajenos a esto mencionado. Cualquier 'sistema' es abarcado por la Santa Tradición. No hace falta cambiar nada, sino descubrir lo verdadero antiguo, de los agregados posteriores. A menos que se mencione como tarot cq otra baraja de cartas (que es lo que ha sucedido con esta cuestión de barajas antiguas de 20, 50, etc cartas.). Esto lo digo simplemente como aporte para inspirar a calquiera a buscar en la práctica con la INTENCIÓN pura, y no en la lectura de libros que solo produce confusión...

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  8. Sobre la Influencia y la verdadera herencia que ha dejado Eliphas Levi, reina tanto desconocimiento que la magnitud de la tarea excede estos comentarios. Baste decir, que casi todas las escuelas contemporáneas que enseñan cábala, son deudoras de la cábala ocultista que él diseñó.
    El Tarot es ilimitadamente flexible y, por ello, es capaz de adaptarse a cada individuo para reflejar su Ser Íntimo particular. El sistema consiste en que "no hay sistema", como bien lo explicó Saint-Martin. Cuando se accede a esta Gnosis, el Tarot toma su dimensión pancosmogónica y nos acercamos al espíritu de las cosas.
    Gracias por el comentario y rescatamos de tu aporte, como insumo para el próximo artículo, la cábala ocultista de Eliphas Levi.

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  9. Muchos maestros cobraban por sus lecciones. Eliphas Levi era uno de ellos. Era algo común y un medio de vida respetable. Una forma de asegurarse los ingresos consistía en introducir errores o pasajes oscuros en sus obras a fin de que sólo sus discípulos pudieran acceder a la correcta lectura de sus libros. La gran mayoría recibían instrucciones por correspondencia, y Constant les revelaba por este medio las claves necesarias.

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  10. Son muy acertados los aportes sobre los errores voluntarios en los textos de Levi y su explicación en la correspondencia con sus discípulos. Gracias.

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  11. Nos han pedido que aclaremos las fuentes de estas afirmaciones. Las mismas pueden verificarse fácilmente, entre otras, en la correspondencia entre Constant y su discípulo Spédalieri. Gracias.

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