miércoles, 25 de junio de 2014

Arcanos Mayores del Tarot – IIII. El Emperador – Serie Simbólica 15



Como viajeros de la comarca del Tarot hemos atravesado las primeras espesuras, y superado sutiles falacias acerca del origen de éste mundo. Sin embargo, el Demiurgo - nuestro bateleur - está lejos de agotar sus recursos y extrae ahora de su bolsa de trucos una nueva ilusión: El Emperador. Ante nosotros, encontramos una trampa, la cual en otros tiempos tuvo otra forma y otras funciones. Desde hace siglos, el propio Ramón Llul ya había previsto su actual protagonismo. Podemos decir que este arcano constituye la red en la que casi todas las cosas y todos los actos de la humanidad actual se encuentran atrapados. Mediante una ilusoria transformación de la realidad sensible, éste agente del error concentra el esfuerzo y los recursos de las sociedades humanas de nuestra época. Es así, que este personaje preside un imperio heterogéneo e inmenso, compuesto de hombres y mujeres de todas clases y condiciones. Científicos, religiosos, políticos, trabajadores, e incluso iniciados reclaman un lugar en su gélido reino.

El emperador es un hombre maduro, casi entrando en la ancianidad. Lo que nos habla de que su reinado no se encuentra en expansión, como el de la emperatriz del tercer arcano. Sino, que sus fronteras se mantienen estables. Dentro de su territorio reina una Pax Imperia, la cual nos es señalada por un escudo con el águila imperial que descansa en tierra. El cetro es portado en la mano derecha, que indica el gobierno por medio de la razón, la legislación y la burocracia. El emperador está en una actitud relajada, cómoda, seguro de su poder. No necesita mostrarse poderoso ni avasallante. Sabe que su reinado es percibido como el mas grande y perdurable de todos. Su imperio es el centro del mundo. Por lo tanto, aquello que necesite le será traído. Los asuntos humanos gravitan naturalmente hacia él. Porque los pueblos sometidos se sienten parte del imperio debido a que han pasado muchos años bajo su yugo. La máquina militar imperial se dedica a custodiar sus vastas fronteras y apagar los casi inexistentes disturbios internos. La economía general ha prosperado, y si bien sólo se han beneficiado unos pocos, ellos están convenientemente repartidos por las provincias y se ven muy prósperos. Estos súbditos son los principales encargados de mantener el status quo a fin de continuar  disfrutando de las ganancias. Se ha generado una clase de burócratas, que trasmiten y reafirman el sentido de pertenencia asegurando a los ciudadanos comunes la administración de la justicia y la paz interior.

El imperio al que alude éste arcanoes el poder del materialismo. La razón y el bienestar material como valores sociales. Sostenido por la ciencia, el academicismo y la tecnificación, que son idolatrados como dioses. Pero no debe entenderse aquí que la ciencia y la técnica son en realidad indeseables. El problema consiste en la postura de hacer de ellos una religión, de caer en la idolatría. Tal como lo han hecho la corriente materialista y los ateos de nuestro tiempo. Aquél que sostiene que no hay Causa Primera y que el ser humano proviene de la nada misma, se ve a sí mismo como poseedor de la Verdad. Y ,por lo tanto, él ocupa el lugar del Dios que pretende destruir. Negando el Principio Primero, se erige a sí mismo como Dios.

La ciencia y la técnica son desarrollos que corresponden a la naturaleza material del hombre. Es una forma de ejercer su acción sobre el mundo en el que está inmerso. Esto no debería sorprendernos, porque el hombre debe ordenar éste mundo y ser una reflejo del Principio por el que ha sido emanado. La transformación es innata en su acción sobre la materia. El peligro, es no comprender que el hombre tiene una doble naturaleza. No debe limitar su acción al mundo material, dejando de lado la guía de su esencia espiritual. Actuar disgregado, cuando debería movilizarse de manera unificada. Sus obras en la materia tendrían que reflejar su esencia espiritual, y no contemplar sólo las problemáticas materiales. De hecho, cuando su acción se basa solamente en dar solución a ciertas cuestiones materiales, los resultados obtenidos son relativos. Debido a la parcialidad del análisis. Tal como sucede con el impacto ambiental de la actividad productiva. Cuando el hombre actúa en la dualidad y deja de lado el punto de vista de la Unidad, entonces sus acciones se vuelven en contra de él. Poniendo en peligro su existencia y la de sus semejantes. Creer que no tendrá consecuencias si se actúa de esa forma, es ser insensato. Estas acciones del hombre, en vez de ordenar el mundo material, causan caos y propagan las calamidades que, de por sí, se encuentran ya en potencia en la propia esencia de este plano.

El hombre y todas sus creaciones son un producto de la combinaciones de ciertos elementos primordiales o agentes directos del Principio primero. Y aunque el hombre viva la ilusión de que sus creaciones e ideas son un producto de él mismo, ellas no pueden estar compuestas por otra cosa que estos elementos primitivos. Cuando el hombre crea y no tiene en cuenta las vinculaciones entre estos elementos, los resultados de su acción son inesperados. Mas tarde, se asombra de haber omitido en sus elucubraciones cosas obvias. Pero el daño ya se ha hecho. Estos elementos primitivos están igualmente en el lenguaje y en los pensamientos. Ellos han sido representados en este plano por las lenguas, las letras, los números, y otros sistemas. El propio Tarot, es una de las múltiples representaciones de estos elementos primitivos. Cada arcano es un ejemplo de como debemos utilizar adecuadamente estos principios a fin de iluminarnos y no tener consecuencias nefastas. Estos elementos primitivos son conocidos desde tiempos remotos, y su estudio ha constituido uno de los misterios centrales de las tradiciones esotéricas. El cuarto arcano, viene a recordarnos que nuestras acciones en la materia deben respetar la unidad con el espíritu. Debemos tener en cuenta los principios espirituales cuando operamos sobre la materia. Porque si ignoramos estos principios y sus agentes, entonces nuestras propias creaciones tendrán consecuencias inesperadas, cuando por la interacción natural de estos elementos primitivos, ellas se movilicen según las reglas que establece el Principio primero y no por nuestras falaces espectativas.

"«Es seguro de que los sonidos y los carácteres alfabéticos que sirven de instrumentos fundamentales a todas las palabras que empleamos para manifestar nuestras ideas, deben contener los signos y los sonidos primitivos que les sirven de base; y esta verdad profunda nos es indicada desde muy antiguo en el fragmento de Sanchoniaton (*), donde se representa a Thot abriendo el portal de los Dioses, por medio de los carácteres sagrados de las letras; emblema sublime y de una fecundidad inmensa, porque son tomados de la fuente misma, de donde el hombre debería siempre beber.»

Admitiendo los signos primitivos para la expresión sensible de nuestras ideas, no debemos detenernos ante la variedad infinita de los que se utilizan entre las diferentes Naciones de la Tierra: esta variedad prueba solamente nuestra ignorancia. Porque, si la ley que sirve de órgano a la suprema Sabiduría, establece en todas partes un orden, una regularidad; debe haber determinado, para la expresión de los pensamientos que nos envía, signos invariables, como los estableció para la producción de los hechos materiales: Y si no fuimos sepultados en las tinieblas profundas, o si nos apegamos más a seguir el camino instructivo y luminoso de la sencillez de los Seres, ¿Quién sabe si no alcanzaríamos a conocer la forma y el número de estos signos primitivos, es decir, a fijar nuestro alfabeto?"

Louis Claude de Saint Martin - Tableau naturel des rapports qui existent entre Dieu, l'Homme et l'Univers




Frederik


(*) Monumento antiguo cuyo texto , de carácter cosmogónico, es atribuido a la tradición fenicia y se lo  conoce como una de las versiones del Libro de Toth. El hecho de que Saint Martin mencione al dios Toth utilizando un sistema de caracteres y letras como medio de comunicación con lo Superior, resulta sumamente sugerente. Ya que el sistema de representación de estos mismos Principios inalterables por medio de los arcanos del Tarot recibe igualmente el nombre de Libro de Toth. N. del T.


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